Vecino borracho y drogado le disparó sin piedad un balazo en la cabeza porque le reclamó por escándalo que hacía en la calle
DOMINGO TRÁGICO
Los clubes de madres de La Esperanza están de luto. Una activa dirigente de ese distrito fue asesinada ayer a manos de su propio vecino, un individuo que al parecer actuó bajo las influencias del alcohol y otras sustancias tóxicas.
El desalmado criminal le metió un balazo en la cabeza solo porque le reclamó el escándalo que hacía en la calle. Al recibir el impacto, la desafortunada mujer, que además se dedicaba a la venta de comida en un mercado cercano a su domicilio, cargaba en brazos a su niña de un año de nacida.
El violento episodio se produjo a las 3:45 a.m., en la manzana H de la segunda etapa del sector Nuevo Jerusalén. A esa hora, la agraviada, de nombre Celia Rosa Romero Vásquez (39), se encontraba en su domicilio preparando los platos que iba a vender durante el domingo en su precario puesto.
Además, sus parientes refirieron que solía madrugar porque, debido a su responsabilidad como presidenta del “Vaso de Leche” del sector, coordinaba la preparación del desayuno para los niños. Y en eso estaba cuando escuchó que en la calle se había desatado un escándalo que incluyó varios disparos.
MALDITO BORRACHO
Al salir para ver qué ocurría, Celia Romero se encontró con que su vecino, identificado como Carlos Andrés Chávez Natividad, amenazaba con una pistola a todo aquel que se cruzaba en su camino. Es más, ya le había metido un balazo en la pierna a su propio cuñado, un muchacho de apellidos Castro Tolentino.
Dicen los lugareños que este criminal suele ponerse violento cuando toma cerveza y consume drogas; tal parece que eso mismo pasó ayer.
Indignada por el espectáculo que daba este malviviente, Romero, con su hija menor en brazos (no se despegaba de ella a raíz de un accidente que le dejó una grave quemadura en la mano derecha), se le acercó para reclamarle lo que había hecho, pero lo que debió ser una simple discusión boca a boca terminó por convertirse en un despiadado crimen.
En medio de su locura, Chávez Natividad le metió un balazo en la cabeza a Romero. La desafortunada mujer cayó sobre la arena que cubre la calle y quedó al borde de la muerte, a menos de dos metros de su vivienda.
A su lado, la niña, que salvó de morir a manos del perverso individuo, estalló en lágrimas al ver a su madre quieta.
LENTA AGONÍA
Tras presionar el gatillo, Chávez escapó del lugar y por ahora se desconoce su paradero, aunque toda la Policía lo busca. En tanto, Celia Romero, aún viva, fue llevada al Regional por su esposo, Leoncio Pizarro Chuán.
En el trayecto, Pizarro, trabajador de Áreas Verdes de la Municipalidad de Trujillo, iba abrazando a Celia y pidiéndole que no muera. Pero ya la suerte estaba echada para la dirigente. Cuando los médicos la recibieron, en el área de Emergencias, ya había fallecido. Sus restos fueron derivados entonces a la morgue.
Por lo que se supo, Celia Romero era madre de cuatro hijos, la mayor de 21 años y la menor de apenas un año de nacida. Su muerte ha causado indignación total en el distrito, donde era conocida por su invalorable labor en beneficio de los niños de escasos recursos.
Sus compañeras del “Vaso de Leche” lamentaron su repentino deceso, y pidieron a las autoridades policiales y judiciales que arresten a la brevedad al asesino y lo encierren en la cárcel.
“Celia fue presidenta del Vaso de Leche y una dirigente muy activa; fue una de las primeras vecinas de aquí de Nuevo Jerusalén, en la parte alta de La Esperanza, y siempre puso su mayor esfuerzo en sacar adelante a los suyos. Era una compañera muy comprometida, por eso nos duele lo que le ha pasado, no es justo, esperamos por ello que la Policía ubique al homicida y lo meta preso”, sostuvieron.
Los restos de Celia Romero Vásquez vienen siendo velados en su domicilio. Sus parientes, al igual que sus compañeras del Club de Madres, aguardan ahora que la justicia no se olvide de ella.
0 comentarios:
Publicar un comentario