Pulpo sospechoso de brutal crimen - Trujillo - Ctvsatelital.com Noticias de actualidad.nacionales,internacionales,económicas,deportes,salud,cultura
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Detectives creen, que en complicidad con su mujer, contrató a sicario para acabar con Jorge Izquierdo Quijano.

LA VENGANZA
Parece que la Policía se encuentra a un paso de resolver el asesinato de Jorge Izquierdo Quijano (60), el director de la cárcel de El Milagro asesinado de un balazo el último viernes. Según se supo, los agentes que estudian el caso han tachado ya varios nombres de la lista de presuntos autores intelectuales.
De modo que ahora quedan solo pocos por investigar. Uno de ellos, quizá el más probable, es un avezado delincuente que hasta un tiempo se dedicaba a la confección de calzado en los talleres productivos de la cárcel. Su nombre es José Antonio Grosso Ángeles, integra las filas de ‘Los Pulpos’ y el 2006 lo encerraron en el penal por robarle a dos personas que habían retirado dinero de una agencia bancaria. En otras palabras, lo encerraron por ‘marca’.
Las sospechas indican que Grosso, en complicidad con su mujer, habría decidido ejecutar a Izquierdo Quijano porque este, como medida disciplinaria, lo aisló en una celda de castigo por 15 días.
En dicha celda, conocida por los reos como el ‘Hueco’, Grosso habría planeado vengarse de Izquierdo del único modo que el hampa conoce: a balazos, y para ello se habría valido de la ayuda de su esposa, una mujer cuya identidad es también manejada por la Policía, aunque con absoluta reserva.
Se supo además que Izquierdo había decidido el traslado de Grosso a otra cárcel del país, medida que habría acrecentado el odio del interno.
Por ahora, Grosso sigue en el ‘Hueco’; su nombre figura en la lista de los principales sospechosos del asesinato de Izquierdo, y de ser hallado culpable, sería procesado por el delito de homicidio calificado.
Como mencionamos al inicio, este individuo se dedicaba a la producción de calzado dentro de la cárcel. En septiembre del 2012, en una entrevista que concedió a SATÉLITE, dijo que había cambiado de vida y que esperaba salir de prisión para abrirse paso en el duro mundo empresarial.
“Hacemos zapatos para damas, mayormente, y los distribuimos en las galerías de la avenida España”, contó aquella vez. 

INFILTRADO
De otro lado, fuentes de la Policía confirmaron el arresto de Juan Alberto Barco Amay, trabajador del INPE acusado de permitir el ingreso de celulares, chips, droga y balas a la cárcel. El operativo que permitió la captura de Barco Amay fue ejecutado el martes a las 11:00 p.m.
Los agentes allanaron su domicilio, en La Esperanza, y encontraron 25 gramos de pasta básica de cocaína, pacos de marihuana y una cantidad no precisada de munición.
Ahora, el arresto de Barco, en lo formal, obedece solo a su pésima actitud al dejar pasar esta clase de mercancía, prohibida en cualquier recinto penitenciario (podría decirse incluso que es uno de los responsables de que las extorsiones y otros delitos se dirijan desde el penal), no obstante, ha trascendido que también es investigado por el asesinato de Izquierdo Quijano.
Aunque nadie ha querido confirmar aún esta versión, un alto oficial sostuvo que era cierto, que al parecer había un vínculo, pero debía ser corroborado.

UNA COLADERA
En tanto, El Milagro sigue siendo una coladera. El control en el ingreso parece que es efectuado por ciegos, sordos y mudos. Decimos esto porque el martes en la noche la nueva dirección dispuso una requisa en los pabellones E y C1 e incautó 30 celulares, además de  13 chips y 10 baterías.
El operativo se produjo a menos de una semana del último que dirigiera Jorge Izquierdo Quijano, quien, como es sabido, decomisó también 30 celulares. En resumen, desde aquella vez, los presos se las han ingeniado para volver a obtener estos aparatos y seguir extorsionando. ¿Quién los ayuda? (AC)

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