La loza deportiva del asentamiento humano Kumamoto en El Porvenir, fue escenario de un crimen. Un sicario de “La Jauría” que al parecer sería menor de edad asesinó de un tiro en la cabeza a un zapatero de 19 años cuando disputaba un partido de fulbito.
La víctima se llamaba Walter Manuel Contreras Ulloa, según sus familiares trabajaba como armador de calzado y vivía en la Mz. K Lt. 9, a una cuadra del minicoliseo “Teófilo Ortiz” donde le arrancaron la vida.
Karen Hilario Ulloa contó a Satélite que su hermano estuvo en casa hasta las 5 de la tarde, hora en la que le pidió a su madre 2 soles para ir a jugar fulbito de apuesta con sus amigos de barrio.
Sin embargo, Nelly Ulloa Juárez se negó en un principio pues desde temprano habían visto una motocicleta que recorría su calle una y otra vez, como buscando a Walter Manuel Contreras Ulloa.
Tanto insistió el muchacho que finalmente le dio permiso y los 2 soles. Tomó su motocicleta nueva, aquella que compró hace pocos meses y de la que apenas había pagado tres letras, y fue a la loza deportiva, sin saber que la muerte lo esperaba.
Walter Manuel Contreras Ulloa, quien ayudaba a su madre en la confección de calzado que luego ella vendía ambulatoriamente en la avenida España, empezó a jugar.
Varios vecinos se sentaron en las graderías a mirar el disputado encuentro, uno de ellos era un sicario quien al verlo indefenso se le acercó y disparó tres tiros, uno de los cuales le destapó el cerebro.
Todos huyeron del lugar dejando en medio de un charco de sangre a Walter Manuel Contreras Ulloa.
Según algunas versiones, el sicario escapó en un colectivo, otros dicen que lo hizo en una moto, lo cierto es que su propia madre y sus hermanas tuvieron que llegar para llevarlo en una patrulla al hospital Belén a donde llegó muerto.
Los deudos juran que Walter Manuel Contreras Ulloa era un muchacho tranquilo y no saben por qué lo mataron. Pero queda claro que no se trató de un asalto o robo porque los criminales no se llevaron ni sus pertenencias, ni su moto, sólo su vida.
La policía sospecha que el crimen es una venganza perpetrada por “La Jauría” que le habría puesto la mira por vivir en la zona donde opera la banda del “Chato Víctor”.
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