La Jauría sigue matando choferes Trujillo - Ctvsatelital.com Noticias de actualidad.nacionales,internacionales,económicas,deportes,salud,cultura
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En menos de una semana tres choferes han muerto a balazos. Para cometer sus crímenes los sicarios se hacen pasar por pasajeros y los atacan en zonas alejadas de la ciudad.



La guerra entre bandas criminales por el cobro de cupos a los transportistas cobró fuerza los últimos días y acabó con la vida de un chofer de colectivo y otro de combi.
Para cometer estos asesinatos, los sicarios desplegaron una conocida modalidad que poco a poco se convierte en su preferida: hacerse pasar por pasajeros.
Respecto a quiénes ordenaron estas ejecuciones, todo apunta a que fueron los líderes de “La jauría” que han extendido sus dominios a Florencia de Mora, El Porvenir y Alto Trujillo.
En el caso de Wilmer Enrique Cárdenas Meregildo, su última víctima, todo apunta a que se trata de una advertencia para que la empresa de colectivos en la que trabajaba pague cupos únicamente a ellos.

LA ÚLTIMA VÍCTIMA
No es secreto: los choferes de Trujillo están en la mira de las bandas criminales que con sus muertes exigen a las empresas de transportes paguen sí o sí los jugosos cupos.
La última víctima de estos hampones que se burlan en las narices de la policía, la fiscalía y los juzgados (instituciones incapaces de encerrarlos por varios años como a Edwin Gervasio Quiroz, alias “Ñongo”, a quien declararon inocente y liberaron para que prácticamente mande a la tumba a un chofer de combi) es Wilmer Enrique Cárdenas Meregildo.
El asesinato de este chofer de 45 años que trabajaba como colectivero desde la fundación de la empresa de colectivos San Pedro del Amor, que cubre la ruta Trujillo-Florencia de Mora- Alto Trujillo, se perpetró la noche del martes.
Eran las 7:30 p.m. y había salido de su paradero en al Barrio 2 del Alto Trujillo para realizar su última vuelta a bordo de su vehículo modelo station wagon de placa SQA 525.
Como de costumbre, aprovechaba este recorrido final para recoger a su esposa, la madre de sus tres hijos quien trabaja en una tienda comercial del centro de Trujillo, y volver a su casa de la calle 20 de Junio en Florencia de Mora.
Esa era su rutina y el asesino lo sabía.
A pocas cuadras del paradero subió un muchacho de unos 20 años y se sentó cabizbajo en el asiento trasero. Vestía pantalón crema, polo oscuro y gorra.
Además de aparentar ser un simple pasajero, parecía ser un estudiante pues cargaba una mochila negra en la que no llevaba ningún libro, sino el arma con el que cometería el crimen.
Mientras Wilmer Enrique Cárdenas Meregildo manejaba despreocupado, el viajero, que en realidad era un sicario, sacó la pistola y le disparó primero en el pecho, después le dio el tiro de gracia.
Los vecinos de los alrededores del colegio Francisco Bolognesi, donde se perpetró el crimen, dicen, sin querer dar la cara por miedo, que el asesino escapó en una moto negra; otros afirman que huyó en un auto azul.
Lo cierto es que a pesar que el trajinado chofer fue llevado al hospital EsSalud Víctor Lazarte Echegaray, murió en el camino.

“LA JAURÍA” Y LOS CUPOS
La muerte de Wilmer Enrique Cárdenas Meregildo, sin embargo, tiene un macabro detalle: es un calco del asesinato de su hermano Carlos Alfredo Cárdenas Meregildo, victimado el 21 de mayo pasado.
Aquella noche, este último, quien también trabajaba como colectivero de la empresa San Pedro del Amor, estaba por llegar a su paradero cuando el sicario que iba como pasajero en el asiento del copiloto le disparó cuatro balazos en las costillas que acabaron de inmediato con su vida.
Hoy, no es difícil pensar que detrás de ambos crímenes está la misma banda y quizá hasta el mismo asesino.
Pero, ¿por qué asesinar a los dos hermanos Cárdenas Meregildo?
Freddy Cárdenas, quien trabaja en Lima como Director de Gracias Presidenciales del Ministerio de Justicia, y quien no puede evitar las lágrimas al recordar que se ha quedado solo, sin sus hermanos mayores, tiene una respuesta.
“Lo que pasa es que mis dos hermanos trabajaban desde hace muchos años en la empresa San Pedro del Amor de la cual mi primo Raúl Castillo es gerente. Como son familia, los tres andaban juntos, y eso lo saben los delincuentes que exigen a la empresa pagar cupos. Como Raúl no trabaja como chofer, han matado a mis dos hermanos, sus parientes cercanos. Este crimen es consecuencia de la guerra entre bandas por el cobro de cupos”, afirmó.
Al respecto, la policía explicó que son dos las bandas que se disputan el control del cobro de cupos a la empresa de colectivos San Pedro del Amor. Una de estas es “La jauría” que busca por todos los medios lograr que sólo les paguen a ellos. Con las muertes de los hermanos Cárdenas Meregildo estarían presionando al gerente, su primo, al que han amenazado incontables veces, para que así sea.
“Me he quedado sin hermanos, voy a buscar justicia para ellos. Las autoridades tienen que hacer algo para frenar las extorsiones, el cobro de cupos que pone en peligro la vida de miles de transportistas que se ven desprotegidos. El crimen de mi hermano Carlos (Alfredo Cárdenas) se ha archivado y no se encontró al culpable. No permitiré que la muerte de mis hermanos queden impunes”, advirtió Freddy Cárdenas.

CHOFERES EN LA MIRA
Esta semana sangrienta empezó con el asesinato de Santos Rubén Cayetano Juárez, de 29 años, a quien le dispararon un tiro en el pecho cuando manejaba su colectivo de la empresa Emtrissa por el desolado límite entre el Barrio 5 A y 5 B del Alto Trujillo.
Aunque la policía sospecha que detrás hay un móvil pasional, nada está dicho aún y la investigación continúa.
En cuanto al autor del disparo, no se descarta que haya sido un sicario que lo hizo detenerse fingiendo ser pasajero.
Otro de los choferes asesinados fue Segundo Luis Estrada Narváez, de 31 años, a quien Edwin Gervasio Quiroz, alias “Ñongo”, asesinó de ocho balazos cuando manejaba su combi de la empresa Moderno Girasoles.
Al ser atrapado, “Ñongo”, el sicario de “La jauría”, a quien la justicia sacó de prisión el 9 de octubre al declararlo inocente de asesinar a un mototaxista, reveló que lo mató por venganza porque el finado había baleado a su hermano.
La policía no cree esta versión y existe la sospecha que lo victimó por la guerra de cupos.



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