Después de los violentos sucesos ocurridos durante toda la mañana en la ciudad de Chiclayo (Lambayeque), la policía logró devolver el orden tras los desmanes y enfrentamientos que se generaron con trabajadores de la empresa Pucalá.
Estos últimos se movilizaron por las calles de la ciudad, protestaron de manera bulliciosa en los exteriores del Poder Judicial y arengaron en las afueras del colegio San José, principal escenario deportivo de los Juegos Bolivarianos, rechazando el ingreso de los nuevos administradores judiciales.
Los efectivos del orden usaron sus varas reglamentarias de goma, gases lacrimógenos y disparos disuasivos al aire, para controlar a la turba, que respondió con palos, piedras y hasta machetes. Uno de ellos incluso quiso cortarse con un machete el pecho y el cuello, pero fue retenido por sus compañeros.
Al tratar de detener a dos de ellos, los manifestantes golpearon a los policías, generándose una batalla campal, que felizmente no terminó con heridos de gravedad.
Los revoltosos llegaron justamente hasta el colegio San José para ser escuchados por los deportistas internacionales que ya se encuentran en la ciudad para las competencias deportivas.
Los pucaleños amenazaron finalmente con realizar protestas más radicales en los próximos días, si las autoridades judiciales no solucionan sus demandas y boicotear de alguna manera la fiesta deportiva de Chiclayo.
La policía dispuso reforzar el control en los escenarios deportivos, aeropuerto y hoteles donde se alojan los deportistas.
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