Usando cámaras de alta velocidad, un equipo de la Universidad Brigham Young, en Provo, Utah (EE.UU.) filmó chorros de líquido al chocar con paredes de baños y estudiaron el rociado resultante.
La salpicadura era menor cuando los chorros venían de cerca y con un "ángulo de ataque" estrecho, explicaron los investigadores.
El estudio fue dirigido por los profesores Tadd Truscott y Randy Hurd del "Splash Lab" de la universidad estadounidense, también conocidos como los "wizz kids" (en el inglés informal wizz se usa como sinónimo de orinar), según se hacen llamar a sí mismos en tono de broma.
"La gente me pregunta, ¿hablas en serio? Les digo que sí, que esto puede parecer chiste de preadolescente, pero también es un problema real", le explica Truscott a la BBC.
"Todos hemos estado en baños asquerosos con charcos en el suelo. Estos lugares son un caldo de cultivo para las bacterias", agrega.
Uno podría pensar que la física de no salpicar al orinar ya había sido resumida por la fórmula: "Haga todo en la taza". Pero la micción sigue siendo una actividad más sucia de lo que debería ser, según la investigación.
Los científicos prefirieron no tomar medidas en vivo "en el terreno", por lo que construyeron un simulador. La "guía de navegación del ángulo de agua" es un cubo de casi 23 litros de capacidad con mangueras conectadas a dos tipos de uretra sintética.
El equipo disparó agua coloreada en varios "inodoros" con la velocidad y la presión de la orina humana normal.
La salpicadura se vio intensificada por un fenómeno conocido como inestabilidad de Plateau-Rayleigh, por el cual una corriente descendente de líquido se rompe en gotitas.
"El chorro de orina masculina se rompe a unos 15-18 centímetros de la salida de la uretra", explica Hurd.
"Así que para el momento en que llega al urinario, ya está en forma de gotas. Y estas gotitas son las responsables de la formación de salpicaduras en sus pantalones de color caqui".
Recomendaciones:
Esté tan cerca como sea posible: un chorro ininterumpido es mejor que gotitas.
Inclinación del chorro: apunte hacia los lados o hacia abajo, en lugar de directamente hacia el agua del inodoro o la pared.
Coloque papel higiénico en la taza del inodoro para suavizar el impacto.
Siéntese en lugar de quedarse de pie.
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