| oven de 21 años presenció crimen de mujer comerciante y ahora cuenta amarga expriencia. Estaba con ella cuando sicarios acribillaron el vehículo para asesinarlas. | |
Janeth Solano Rojas, de 21 años, es la joven que el último sábado sobrevivió al cruel ataque de unos sicarios que acribillaron el vehículo en el que se encontraba con su patrona, la comerciante Carmen Leyva Rojas. Por ahora Janeth se encuentra internada en el Regional, bajo la atenta mirada de los médicos. Un balazo le perforó el cuello a esta muchacha y la dejó grave; no obstante, a pesar del dolor que le produce hablar, se animó a dar su versión de lo sucedido aquella tarde siniestra, y eso incluye defenderse de la acusación de la Policía, que aseguró que ambas mujeres se dedicaban al cobro de cupos. “La señora era empresaria”, aseguró, para luego añadir que ella era únicamente su empleada del hogar, y de vez en cuando su chofer.
-¿Cuántos balazos te han caído?
Dos.
-En el cuello y…
En el brazo. Ha entrado y salido, y el otro sí está alojado en el cuello.
-¿Aún no te extraen esa bala?
No.
-¿Qué hacían con la señora Leyva en la esquina donde ocurrió el crimen?
La señora es prestamista, da préstamos y créditos de ropa, dinero… y estábamos cobrando.
-¿Siempre cobraban en esa esquina?
No, no siempre, nosotras hemos cobrado movilizándonos.
-Pero aquella tarde, ustedes estaban estacionadas ahí.
Sí, estacionadas.
-¿Tú manejabas el auto?
Sí.
-¿Y qué tiempo estuvieron estacionadas?
Una hora.
-¿A quién esperaban?
Nosotras les cobrábamos a los choferes de las combis, les dábamos créditos. Iban a la casa y la señora les daba créditos y préstamos. Y justo nos estacionamos ahí porque estábamos cobrando.
-O sea, pasaban los choferes y pagaban.
Sí, por ahí circulan las combis.
-¿A cuántos choferes habían cobrado ya?
Más o menos unos cinco o seis.
-¿Cuánto habían recabado?
Algo de 100 soles.
-¿Era lo único que tenían de dinero en ese momento?
Claro, era lo único que teníamos en efectivo.
-No me queda claro un detalle, ¿eran préstamos de qué?
De ropa. Algunos de ropa, que ella vendía al crédito, y otros préstamos de dinero.
-Pero para que hayan recabado solo 100 soles, los choferes pagaban de a pocos.
Bueno, se les prestaba 100 soles y pagaban, por ejemplo, en partes de 5 soles.
-¿De qué manera trabajabas para la señora?
Yo era empleada de casa.
-O sea, trabajabas en la casa de ella.
Sí.
-¿Ella era casada?
Sí.
-¿Su esposo está vivo?
Sí. Él trabaja en la mina.
-¿Cómo se llama él?
Rubén.
-Y tiene hijos también.
Dos niñas.
-¿De qué edades?
De 20 y 8 años.
-Volviendo al crimen, cómo eran los asesinos, ¿es cierto que se movilizaban en bicicleta?
Solo vi uno en una bicicleta
-¿Le viste la cara?
No, lo vi cuando ya se estaba escapando.
-Cómo estaba vestido.
Zapatillas y pantalón negro. Nada más. El resto no alcancé a verlo.
-¿Y la señora falleció ahí mismo?
Sí, falleció. La trajeron al hospital, pero ya estaba muerta.
-¿Quién avisó a la Policía?
Yo llamé. Llamé también a mis familiares. Yo estaba consciente.
-Hay una versión de la Policía que indica que la señora estaba metida en hechos ilícitos.
No, la señora ha sido empresaria, tenía varios puestos en el mayorista, también por el policlínico de Florencia de Mora. Era muy trabajadora.
-Descartas entonces que hayan estado cobrando cupos.
No, para nada, no hemos estado haciendo eso. Incluso la habían amenazado a ella.
-Quién la amenazó.
Le habían mandado mensajes, le pedían 10 mil soles.
-¿La extorsionaban?
Ella se negó a dar; tenía su arma y decía que con eso se iba a defender, que no le iba a pasar nada. No estaba dispuesta a pagarles a los delincuentes.
-¿Qué tiempo has trabajado con ella?
Más o menos dos años.
-Y aparte de empleada del hogar, manejabas su carro.
Sí, le ayudaba con su hijita en la casa, y cuando su hijita se iba a estudiar, me decía que yo maneje el auto. La apoyaba cobrando.
-En conclusión, la habrían matado por la extorsión, porque se negó a pagar.
Por eso ha sido.
-¿Desde cuándo la extorsionaban?
La verdad no sé desde cuándo. Yo me he enterado porque ella me contó.
-¿Qué te dijo?
Que le estaban enviando mensajes, incluso cambió dos veces su número.
-Hace cuánto te contó eso.
Hace dos o tres meses. Pero ella no quería pagar. Decía que con su arma se iba a defender.
-¿Y saben de qué banda eran los extorsionadores?
No.
-¿Alguna vez atentaron contra su vivienda?
Nunca, no…
-Tú cómo te salvaste.
Yo estaba en el volante cuando en eso escuché los disparos. Nos atacaron por detrás. Entonces, al voltear, vi una silueta… Me agaché, tratando de meterme debajo del timón, pero una bala me cayó en el brazo, por el hombro. La segunda bala me cayó cuando volví a voltear para ver al hombre.
-¿Cuántos disparos hizo el asesino?
De cinco a seis.
-¿Y cuántos balazos le caye
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